..fantasías.
a veces es más cierto lo inventado, lo creado, lo construido,
que lo dado, lo externo, lo encontrado.
qué es más verdad… la realidad que creamos con cosas de allí cosas de allá, esa que definimos, en la que todo es posible y lo posible es cuanto quieras… esa en la que te encuentro, y te beso sin besarte, y rozo tus labios con un cariño que es más real que todas las palabras que te he dicho a viva voz, y no hay miedo, o el miedo es menos y puede saltarse, y no hay qué pensará, qué pensaré, y no hay frenos, ni inhibiciones por todos bien vistas… esa en la que te tengo, y te abrazo, y no me alejo... O esa otra, ahí fuera, en la que cada cual se pone su máscara, encierra sus sueños, y es lo que no es, aunque en esos momentos sí lo sea.
Por qué no te llamo… si deseo más que nada que estés aquí, por qué no me llamas… aunque me digas que a veces me echas de menos. Por qué estamos cerca sin estarlo. Por qué esta distancia a veces me serena y a veces me mata. Por qué no saltar la barrera de lo no dicho, no dicho con palabras, pero inescudable en ese otro lenguaje que no se controla, el que se escapa a censuras sociales y muestra lo que hay.
Aunque merece la pena, todo, cuando me miras y me encuentras, cuando sonríes, cuando coincidimos en espacio y tiempo, cuando me cuentas y te cuento, cuando le sacamos ese otro lado a la vida.
Esos momentos valen más que mil fantasías.
que lo dado, lo externo, lo encontrado.
qué es más verdad… la realidad que creamos con cosas de allí cosas de allá, esa que definimos, en la que todo es posible y lo posible es cuanto quieras… esa en la que te encuentro, y te beso sin besarte, y rozo tus labios con un cariño que es más real que todas las palabras que te he dicho a viva voz, y no hay miedo, o el miedo es menos y puede saltarse, y no hay qué pensará, qué pensaré, y no hay frenos, ni inhibiciones por todos bien vistas… esa en la que te tengo, y te abrazo, y no me alejo... O esa otra, ahí fuera, en la que cada cual se pone su máscara, encierra sus sueños, y es lo que no es, aunque en esos momentos sí lo sea.
Por qué no te llamo… si deseo más que nada que estés aquí, por qué no me llamas… aunque me digas que a veces me echas de menos. Por qué estamos cerca sin estarlo. Por qué esta distancia a veces me serena y a veces me mata. Por qué no saltar la barrera de lo no dicho, no dicho con palabras, pero inescudable en ese otro lenguaje que no se controla, el que se escapa a censuras sociales y muestra lo que hay.
Aunque merece la pena, todo, cuando me miras y me encuentras, cuando sonríes, cuando coincidimos en espacio y tiempo, cuando me cuentas y te cuento, cuando le sacamos ese otro lado a la vida.
Esos momentos valen más que mil fantasías.

1 Comments:
Muchísimas gracias por tu comentario ;-) Me ha dado la posibilidad de conocer tu post y con ello, un texto precioso, cargado de contradicciones, como la vida misma, ¿Eh? Creéme, entiendo muucho de lo que hablas, aunque nadie como tú puede hacerlo con totalidad, por supuesto.
Un beso y ánimo.
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Anónimo, at 1/9/06 18:01
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