huellas en el tiempo

31 octubre, 2006

No sé restar... tu mitad a mi corazón.

Son las personas con las que no cerramos una historia las que continúan en nuestra mente… las que se quedan en pudo ser y no fue, o en pudo seguir pero se quedó ahí, o en me muero de ganas por estar contigo pero es mejor así… aquí entra también ese gran amor adolescente, con el que se puede hasta haber compartido un estar juntos breve, que siempre permanecerá en el pedestal de la idealización porque nunca son suficientes los momentos, o el “realismo” (referido a ese estado en el que NO estás embobada-ultraalucinada pensando que es guapísimo, graciosísimo, perfectísimo y puedes verlo como lo que es, un tio corriente con cara de traviesillo) con el que se viven esos momentos, para bajarle de la nube y disfrutar humanamente, no importa el tiempo que eso dureee (ejem, momento Alejandro Sanz aparte…).
Se sabe en el extraño mundo de la psicología, que son las cosas que se quedan pendientes, inacabadas, las que se mantienen de alguna forma en nuestra consciencia en forma de pequeña alarma cuyo fin es recordar eso que aún está a medio hacer. La publicidad a veces juega con esto para que el mensaje esté lo más accesible posible cuando vamos a la compra.
De la misma forma, pueden ser esas personas con las que la cosa no queda “zanjada” del todo (me pregunto si alguna historia queda realmente zanjada..), con las que no hemos apurado todo lo que la relación podía dar, las que no nos dejan “saciados”, las que más presentes continúan estando en nosotros.
Pablito, quizá si no te hubieras ido este año a Italia, si yo no me hubiera ido a Salamanca, si la historia hubiese sido y no se hubiese quedado en esa despedida resignada, quizá no habría durado mucho más y ahora no me acordase de ti… o quizá sí, es más el momento que tú o que yo… ese todo emergente nunca predecible a partir de las partes. O Sergio si realmente te hubiera conocido… en lugar de pasar el tiempo que compartimos cegada por lo guapo y gracioso que me parecías, me hubiera atrevido a mirarte como realmente eres, a conocerte sin más… si no te hubiera alejado de mi lado (y son ya seis años los que han pasado) cuando la inercia a la huida volvió a aparecer, ahora quizá no sintiese esas irrefrenables ganas de lanzarme a ti cada vez que se cruzan nuestras miradas en esa discoteca. O Ana, si aquella noche hubiera sido menos cobarde, si hubiese cogido tu mano cuando me la ofreciste, si me hubiera olvidado de toda aquella gente a mi alrededor, ahora cuanto menos recordaría aquella noche con cariño, y no con esta inignorable frustración… Eva, cuántas cosas no dichas… cuantas miradas que no seguimos, cuantas sonrisas que simplemente no dejamos ir a más, no te imaginas cuantas veces acudes a mi mente ahora en mis caminares salmantinos... ojalá esta vez no se quede en eso, un plan, una promesa, y realmente vengas pronto, para continuar.
Y quizá por eso a veces están tan
presentes, porque son historias pendientes…

2 Comments:

  • Gran post, has dado con uno de mis temas recurrentes. También se podría llamar “Las oportunidades perdidas”, como el libro nuevo de Lucía (que no tengo ni idea de qué va y no creo que sea de nada de esto), aunque tu título es absolutamente precioso.
    Son historias incompletas, al menos en nuestra mente, y por eso permite a la imaginación ir más allá, no tienen ese poso de sentimientos negativos (rabia, rencor y demás) de las relaciones consumadas y fallidas.
    La nostalgia por lo que pudo ser y no fue…

    PS: te lo digo con todo el cariño, pero ¡¿amarillo sobre blanco?! Nena, que nos vas a dejar cegatas…
    PS2 (parece Playstation2): me alegro que te gustara el libro.

    By Anonymous Anónimo, at 1/11/06 16:06  

  • Hola nena!! Última vez que nos pones esos dos colores juntos que cuando una ya no ve bien de por sí se hace aún más difícil ¡me he quedao cegatilla!
    Sobre el post, me gusta, lo has escrito muy bien, pero como ya sabes que estoy en una racha de positivismo y pienso contagiarte, te diré que yo prefiero pensar que las cosas sucenden, o no sudecen en este caso, por algo, que quizás esas historias inacabadas se han quedado así porque tenían que quedarse así, porque en el fondo sabías que era lo mejor, que no te llevarían a nada. Otra cosa es que luego pensemos en ellas de esa forma, eso ya es menos evitable, nos gusta comernos la cabeza y regocijarnos pensando cómo hubieran sido las cosas de haber sido valientes, nos gusta ilusionarnos con la idea de que podía haber sido perfecto cuando por lo general de haberse culminado la historia dejarían el pedestal de la idealización y entonces perderían buena parte de su encanto llevándonos una gran decepción.
    Que tengas buen viaje de regreso a Sala, en breve me tienes por allí!! Muakss

    By Blogger never_again, at 2/11/06 08:49  

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