Y no pienso arrepentirme.
Se acaba el año, volvemos la vista atrás para vernos durante este tiempo... para ver en qué nos hemos quizá equivocado, qué podríamos mejorar, qué ha estado bien y qué no tanto...
Yo me miro tiempo atrás, y tengo la impresión de que me he pasado el tiempo huyendo, huyendo de no sé muy bien qué. Algunos lo llamarían compromisofobia, yo prefiero llamarlo emoción por la vida, disfrutar en el camino, en el ir conociendo a alguien, miedo quizá a la rutina, a dejar de ver tan emocionante la vida. Enrique me atrajo desde el principio, desde aquella vez que apareció como amigo de Pablito. Cuando empecé a notar que yo le gustaba, dormía ilusionada, me despertaba fantaseando con cómo sería el verle de nuevo al día siguiente. Cuando me besó, ¿o le besé yo?, me perdía embelesada en el juego de su lengua. Sonreía si me miraba. ¿Entonces qué pasó? ¿Por qué a los dos meses prefería irme a cualquier rincón de toledo con una amiga que quedar de nuevo con él? ¿La inquietud de la edad? Ahora sigo exactamente igual... un poquitín menos loca, pero igual. ¿Por qué durante todo aquel verano en que nada quedaba de esa emoción inicial no podía disfrutar simplemente del estar con alguien sin más? ¿Por qué no me dejé llevar sin más por el cariño consolidado de sus besos, de los besos de alguien que conoces bien a base de tardes de charlas compartidas, de modos de ver la vida intercambiados? Me atraía un montón su modo de ver las cosas... ¿Por qué siempre busco algo más? ¿Por qué necesito esa emoción inicial constantemente? ¿Por qué después de aquel verano en que volvía a sentir esas ganas locas de volver a estar con él apareció aquella otra lagarta y me sentí tan mal? Ahora nos cruzamos alguna vez... ni siquiera me saluda, pienso en todas esas cartas que tengo guardadas, aún así me sigue pareciendo el mismo, me consuelo pensando que quizá su novia no le llegué a conocer nunca tanto como yo. David atrajo mi atención desde el principio también. Fuimos quedando cada vez más frecuentemente, decíamos que éramos amigos y nos lo creíamos. Yo le hablaba de chicos incluso, él me hablaba de chicas también. Un sábado cualquiera, con la ayuda del kalimocho, me descubrí mirándole mientras me hablaba deseando que me besara. Y me besó. Nos besamos muchas veces más, creo que ninguna fue como la primera. Cada uno seguíamos con nuestra vida, con nuestra gente, aunque siempre acabábamos encontrándonos y haciendo que lo demás importase un poco menos. Supimos mantener esa emoción inicial, esa que nunca ha de perderse del todo. Esta vez el desencanto le llegó a él, supongo que no me dio tiempo a huir. Me dejó pillada, y lo pasé mal. Ahora está con un chico, y me alegro, se le ve feliz. Con Luis, sin embargo, esa emoción me duró dos días. Siempre he pensado que ir demasiado rápido agota todas las sensaciones. Me gusta quedar con él, ir a algún concierto, pero no quiero estar con él. Tengo la sensación de que no importa cuánto me guste el chico, al tiempo cuando comenzamos a estar bien, a estar más.. tranquilos, con menos de la locura inicial, huyo agarrándome a cualquier excusa. Ya no es lo mismo. Creo que ya no me gusta. Tengo la impresión de que no me escucha. Con Eva fue distinto, supongo que nuestros caminos fueron por direcciones diferentes antes de agotar nada, antes de comenzar nada. No comprendo mi huida... ¿a qué tengo miedo? ¿Por qué no me puedo ver estable sin más? ¿Por qué esta instintiva tendencia a la búsqueda, al inconformismo, a la aventura? Para este nuevo año me propongo mirarme esta tendencia a la huida cuando se haga presente, probar a ver qué pasa si aguanto quieta un poco más.
Crónica de un fin de semana intenso...
ya en tierras toledanas, parando un poco después del ritmo absorbente de estos días...
vaya bicho la Lauri, fue llegar el jueves a Salamanca y revolucionarnos a todos, jeje. Comenzamos celebrando la nochevieja el jueves (el 14 de diciembre), no sea que luego pase algo y por lo que sea no podamos celebrarla cuando todo el mundo, hay que ser prevenidooos... jeje. La Plaza Mayor estaba más bonita que nunca, la musiquilla de fondo le daba más magia que nunca, la gente al cruzarse sonríe, como cuando compartes algo, ese yo sé que tú sabes, a veces es más el compartir una emoción que otra cosa, como anticipando los saltos de después, las risas de después, las ganas de después. Y ahí estábamos, Laura y yo, y mis compañer@s del master, ya entonces se veía que no iban a poder seguir nuestro ritmo, sobre todo el de la Lauri :o) Tras los doce lacasitos y la emoción del nuevo año supuesto, me doy la vuelta y a la que me despisto veo ya a Laura metida en un grupillo de hasta entonces desconocidos que brindaba con sidra (y es que la sidra, aunque no era de la asturiana, que a todos les quedó claro, le tira). Ahí comenzó todo... ya no había marcha atrás. Continuamos en el Salamandra guiados por Laura, y entre risas e historias iban cayendo los minis... mini de kalimocho (¿kalimochoooo? mejor uno de larios / Laura, empecemos gradualmente). Me quedo con el momento Laura bebe del mini de kalimocho, Marián me comenta no sé qué de la tia de detrás, mini de kalimocho al suelo, cara de Laura de ups, interpretación causal de Lauri: ha sido Pedro /¿qué?/ sí, el novio de tu amiga portuguesa, me estaba mirando/jaja¿cómo que te estaba mirando?/sí, me ha puesto nerviosa.. me lo ha tirado él con la mirada. Mini de ginebra (toma ya, los de gijón no se andan con tonterías, no).
Desde el principio me sentí muy a gusto con Laura, se notaba la confianza desde el primer momento, las risas surgían solas, y yo me lo estaba pasando genial. Cambio de bar, y frío, mucho frío, y estos que caminan muuy despacio. Enga, a la chupitería. Nos perdimos. Así que me añadí al plan de Laura que había quedado en La Imprenta con una amiga. Gente que pasa pa un lao, gente que pasa pa otro, mucha gente en todas partes. Me encantó la parte de la noche en el Esca na. Bueno, era difícil no pasárselo bien con estas dos locas que no paraban quietas y que, claro, se pasaron el viernes sin moverse de casa. Yo el viernes hice mis horitas correspondientes de master, y después fui a cenar con las dos bichos. Madre mía la de historias que tienen pa contar estas dos... la de cosas que pueden pasar en un piso salmantino según con qué gente te toque vivir :oD Entre risas, no nos acordamos ni de salir, y alas cuatro y media, en un momento de lucidez reponsable, me fui para casita que a las nueve tenía puntual mis cinco horitas de clase del master.
Mini descanso el sábado tarde y continuamos. A las nueve ya estaba fuera otra vez (y luego me sorprendí el miércoles de estar medio griposa y tener que irme arrastrando casi con los niños...) cenando con los que se apuntaron del master y una chica de madrid que se unió y que me valió para recordar mis tiempos por allí. A las dos que estos (que son muy majos, pero se me cansan pronto) ya estaban entrando en declive, me reenganché a Laura y al otro bicho que llevaban su ritmo habitual, entonces todavía no sospechaba que acabaría siendo arrastrada al antro de after en el que acabamos. En el Tal Cual Laura se enamoró de un misterioso chico con jersey a rombos de Avilés (¿jersey a rombos??madree... eso ni vintage ni na) con el que tuvo un mínimo encuentro de camino al servicio y del que nunca más se volvió a saber... y no porque Laura no le buscara, Pues lo que voy a hacer es irme al parque de Avilés a sentarme hasta que pase, allí no hay mucha gente... cuánto puedo tardar en cruzármelo?. Toda una serie de sucesos nos amenizaron la noche, Laura pregunta a uno y resulta que es uno con el que se lió en verano y que todavía tiene la cazadora que se dejó olvidada, ex aún no olvidado tontea con ex compañera de piso perra, forofos del sporting de gijón dándolo todo, demasiado, por las calles salmantinas... Pero muchas risas, cerveza va, cerveza viene, que se añadían a los minis varios de kalimocho-ron-larios que habían ido cayendo con los del master, y gente en ocasiones muy rara a nuestro alrededor. Aunque el colmo fue cuando llegamos al after este, que, claro, las ocho no eran horas de volverse a casa todavía, así que allá que nos fuimos... madre mía, nunca había visto a tanta cantidad de colgados junta, posiblemente sí que había estado rodeada de ella en ocasiones anteriores, que no lo descarto, incluso puede que alguna vez yo haya pertenecido al colectivo, pero nunca había sido tan consciente... sería que la media luz que había era demasiada y se podía distinguir el gesto de las caras con claridad, o que a esas horas ya habíamos metabolizado casi todo el alcohol... pero, bueno, nos integramos bien en el ambiente, con nuestra amiga la rubia francesa que se acercó tan convencida ella, hola, me voy a acoplar a vosotras¿va? No sé por qué no me podía dejar de reír, sería más que Laura me lo contagiaba, cuando a la amiga de Laura se le ocurrió preguntarle ¿y tú qué haces en Salamanca? y la francesa le estuvo media hora contando todas las salidas habidas y por haber de la psicopedagogía. La cosa con la francesa no acabó del todo bien, se empezó a poner borde porque pensó que nos reíamos de ella, y bueno.. la cosa degeneró por senderos surrealistas. Aunque yo sigo pensando que le gustaba la amiga de Laura y por eso se puso tan borde. Nosotras la verdad que también nos pasamos un poco, pero lo de las risas era algo que llevábamos intrínseco. Y nada, tras el acercamiento de Laura al tio bueno impresionante del lugar, que además resaltaba no poco entre tanto colgao, dimos por concluida la noche y parte del día y emprendimos el regreso a casa a las diez y pico, que ya se veía...
El lunes y el martes tras mi jornada laboral con los niños, me encantó que Laura me descubriese algunos de los rincones más especiales de Salamanca... creo que la Laura que me enseñó todo aquello es la misma Laura que escribe, el mismo bicho de las noches de juerga y la misma que escucha y que despierta esa sonrisa espontánea.
Me quedo con muchas cosas de todos estos días :o) Con muchas ganas de continuar descubriendo momentos, de seguir despistando los miedos con las risas. Te cuidarás, ¿verdad?
A ver si os apuntáis para la próxima!! el aburrirse no entra en los planes.
Abejita, a la próxima te queremos aquí, ¿eeeh? :o) Iwi, tú tampoco te escapas ;p
Y los demás, no seais rollo y subiros al tren... ya lo sabeis, o te mueves... o caducas.
Princesa herida del teatro de la vida, cambia tu papel.
A veces es necesario alejarte un poco de tu mundo, de tu gente, para comprobar qué o a quién echas de menos y qué no… para ver qué es lo que realmente sigue en tu vida… y qué sólo era un espejismo de lo que estaba antes, por qué si se supone que tienes tanta gente a veces te sientes tan sola…
Antes de irme a Salamanca tuve un período en el que estaba enormemente susceptible a pequeñas cosas como hacer planes y que finalmente la gente se rajase, a quedar y que a última hora alguien me dejase tirada… supongo que tenía miedo a perder a mis amigos, no a perderlos de un día para otro, sino a la distancia, a perder esa confianza empática que sólo se puede lograr con ciertas personas. Miedo a quedarme sola, a mirar un día a mi alrededor y no ver más que gente, pero no reconocer en nadie esa empatía, todos lo tenemos, en mayor o menor medida. Necesitaba dar un salto, liberarme de la inseguridad, de esa latencia de duda antes de cada nuevo paso… y lo di.
Al volver, compruebas que hay gente a la que has echado de menos y gente a la que no… Especialmente incómoda me he sentido con una amiga, se supone, de toda la vida, pero que verdaderamente creo que nunca lo ha sido… siempre ha sido una prolongación sumisa de su novio, un evasivo-maltratador psicológico típico. A veces he intentado abrirle los ojos, que valorara su relación por encima de su dependencia ciega, pero siempre acababa mirándome con rechazo como si mi único propósito fuera romper su burbuja de amor, así que tras muchos años.. yo ahora más bien paso de ella. Y no quiero que me diga que nos echa mucho de menos y que se siente sola, porque a mí me importa ya más bien poco lo que haga. Aún así trato a veces cuando hablo con ella de que vea las cosas, que vea que hay más alternativas más allá del dejarse arrastrar por una relación en la que nunca será feliz, aunque la verdad es que me canso enseguida… Tanto camino, tanto buscarte en otra piel… Princesa herida del teatro de la vida, cambia tu papel.
Me quedo con la gente que sigue estando muy presente en mi vida, aunque nuestros pasos hayan ido en direcciones muy diferentes, la que llevo conmigo aunque me vaya a otra parte, la que sigue en los traqueteos de mi tren que nunca se para, los que llevan conmigo ya una vida y los que se han incorporado hace no tanto… :o) qué bien sienta a veces volver a casa.
En la planta de tus pies...
Iba a escribir sobre que a veces tengo la sensación de que me estoy perdiendo cosas, la sensación de que me a veces me sobra gente y me faltan amigos (amigos no de los de pasada, de los te sonrío mientras estamos en clase y después si te pido tus apuntes me los dejas, sino de los de verdad, de los que se quedan cuando se acaban las horas de clase, con los que se puede contar después, con los que se hacen planes...), la sensación de que a la gente le falta emoción por la vida (o a mí me sobra, como seguramente me apuntaría aquí mi mejor amiga, pero yo no creo que eso sobre nunca...), le faltan aventuras, locuras en su vida... Iba a escribir sobre esa sensación de inquietud por hacer más cosas, pero ahora está más presente en mi mente el "jo, te echo un montón de menos" de Eva que otra cosa... hacía ya algunas semanas que no hablábamos, y casi tres meses que no nos vemos... de aquel "jo, tú ves la vida tan fácil... y haces que me lo crea". A veces la echo de menos, no de esa manera insana de las que hablan las canciones o algunos más obsesionados que enamorados, mi vida no se para, procuro no perderme nada del aquí, del ahora, no sucumbir, aunque a veces me pasa, al recuerdo de personas que ahora no están, que quizá no vuelvan a estar como antes, ni a la fantasía de momentos que podrían pasar... y no pasan. Pero sí q me sorprendo pensando qué guay sería que estuviera aquí... o que viniera de visita, o que la vida volviera a cruzarnos... a cruzarnos en el día a día, en el compartir las cosas cotidianas. Pero, bueno.. estaría mejor, pero tampoco se está mal así. Todo se andará, todo se irá viendo... El camino se hace andando, sí, pero un desierto es un desierto... aayss, que se me cuela Alejandro Sanz :) ... En la planta de tus pies... traes arena de otro mar, te lo limpio y me hago el loco y, por si eso fuera poco, antes roto que doblarme, antes muero que dejarte... y no pido que seas nadie, para mí no es importante... yo no bailo con princesas, pero te haré reina del baile... ven que no voy a cambiarte.